______________Capitulo 64 ______________
- Narra Justin -
Cuando salí al escenario me encontraba muy nervioso y lo primero que hice fue divisar a mi pequeña, hermosa y perfecta novia. Estaba llorando mientras me miraba fijamente a los ojos.
Empezaron a sonar las primeras notas del piano y me relajé. Quería decirle cuanto la quería y cuanto la necesitaba a cada segundo. Quería transmitirle lo que mi corazón sentía y quería que todo el mundo supiera que era la mujer con la que quería permanecer toda mi vida.
Comencé a cantar con un nerviosismo típico en mi voz que controlé en las siguientes notas. Trataba de contar en vez de cantar. Trataba de que le llegara cada palabra que salía de mi boca.
Drake había desaparecido del escenario y me encontraba solo, con un pie de micro y mi mirada fija en Marie. Pocas veces había cantado con un foco, un pie de micro y mi voz, y la verdad es que se sentía bien.
Ella lloraba, pero de emoción. Nuestras mirabas estaban conectadas, mi corazón latía fuerte en mi pecho y mis manos temblaban.
Vi como Drake salía para cantar su parte y volví mi mirada a Marie, que abrió mas su pequeña boca, asombrada, y me lanzó un beso. Terminé con la última nota y me despedí de Drake dándole las gracias ante todos los asistentes.
Corrí hasta llegar a la entrada del estadio para buscar a Marie, que era lo único que me importaba en este precioso momento.
Ella se abalanzó sobre mis brazos sin parar de llorar. Seguidamente dio un paso atrás y después de observarme varios segundos sin pestañear se acercó lentamente a mi hasta rozar sus labios con los míos.
- Esta canción es exclusivamente para ti- susurré.
- Te amo- fue lo único que dijo antes de besarme de una manera especial.
- No llores, preciosa- dije al terminar el beso, limpiando sus lágrimas.
- Me has echo llorar, tonto- dijo riendo- Empezaba a pensar que te habías ido con otra.
- Nunca, ¿me escuchas?- asintió -Nunca- susurré sobre sus labios.
-Te amo, te amo, te amo.
- Te amo mucho mi amor- dije en español.
- Gracias Justin- dijo mientras unas cuantas lágrimas más descendían por sus mejillas- Creo que ni siquiera merezco todo esto.
- No mereces esto, cariño, mereces muchísimo más.
Tenía su cara cogida con ambas manos, lo que provocaba que me mirara directamente a mis ojos.
-Tu no te mereces todo el daño que te hice- dije honestamente- Eso si que es algo que no mereces.
- Pero yo te creí hace tiempo. Yo te quiero. No hacia falta...
- Me da igual- sonreí- No quiero que nuestra relación muera jamás.
- Nunca lo hará.
Y luego volvió a besar mis labios.
- Narra Marie -
Después de parar a cenar y compartir mas risas con mi mejor amiga, nos fuimos al hotel, ya que Christian tenía sueño y mi amiga parecía que también.
- No tengo sueño- dije lanzándome de espaldas sobre la cama.
- Ni yo- dijo mi novio acostándose a mi lado.
- Em...- dije mirándolo fijamente a los ojos- Solo quería agradecerte una vez mas todo lo que has echo esta noche por mi.
- Te lo mereces- dijo acercándose lentamente.
- No sé como puedo agradecértelo- dije a centímetros de sus labios.
- Tu, solo tu ya me haces feliz- sonrió- No necesito nada más.
Y, a continuación, me besó con pasión. Su beso me transmitía confianza, pero también necesidad. Tenía que demostrarle de algún modo que me importaba tanto o mas como yo a él, y en ese momento me sentí preparada para dar un paso más.
- Quiero que me hagas el amor- susurré.
Él se separó sorprendido por mis palabras, pero rápidamente asentí para que viera que no bromeaba.
-Puedo esperar todo cuanto necesites.
-Tu no te mereces todo el daño que te hice- dije honestamente- Eso si que es algo que no mereces.
- Pero yo te creí hace tiempo. Yo te quiero. No hacia falta...
- Me da igual- sonreí- No quiero que nuestra relación muera jamás.
- Nunca lo hará.
Y luego volvió a besar mis labios.
- Narra Marie -
Después de parar a cenar y compartir mas risas con mi mejor amiga, nos fuimos al hotel, ya que Christian tenía sueño y mi amiga parecía que también.
- No tengo sueño- dije lanzándome de espaldas sobre la cama.
- Ni yo- dijo mi novio acostándose a mi lado.
- Em...- dije mirándolo fijamente a los ojos- Solo quería agradecerte una vez mas todo lo que has echo esta noche por mi.
- Te lo mereces- dijo acercándose lentamente.
- No sé como puedo agradecértelo- dije a centímetros de sus labios.
- Tu, solo tu ya me haces feliz- sonrió- No necesito nada más.
Y, a continuación, me besó con pasión. Su beso me transmitía confianza, pero también necesidad. Tenía que demostrarle de algún modo que me importaba tanto o mas como yo a él, y en ese momento me sentí preparada para dar un paso más.
- Quiero que me hagas el amor- susurré.
Él se separó sorprendido por mis palabras, pero rápidamente asentí para que viera que no bromeaba.
-Puedo esperar todo cuanto necesites.
- No necesito esperar mas- le besé- Me has demostrado que esto es para siempre.
Él sonrió y seguidamente me besó ferozmente, enviando corrientes eléctricas a cada parte de mi cuerpo. Él me quería, y yo lo quería a él. ¿Que podía fastidiarnos esta vez? Nada. Eramos solo él y yo.
Me dejé llevar. Mi cuerpo chocando con su ardiente y musculoso abdomen y, aunque lo había visto muchas veces, todo era diferente esta vez.
- ¿Segura?- preguntó con la respiración agitada.
Yo asentí a modo de respuesta y fue la señal para que me quitara la ropa lentamente lanzando cada prenda a un lado de la habitación. Me sentía desnuda aunque todavía llevara la ropa interior, pero nada me iba a parar.
Besé su cuello y seguí por su clavícula. Repartía besos húmedos sobre su suave piel. Empezó a masajear mis pechos por encima del sujetador, y gemí tras sentir una sensación correr por todo mi ser. Él se puso sobre mí y colocó su miembro sobre mi feminidad, provocando una sensación de no poder escapar aunque quisiera. Mis piernas estaban entre las suyas y mis brazos se encontraban recorriendo su nuca y su espalda lo que provocaba que temblara a cada instante. Su boca besaba la mía, recorriendo cada rincón de mi boca y, mordiendo levemente mi labio inferior, se separó descendiendo hasta la entrada de mis pechos.
En ese momento estaba caliente, ¿por qué negarlo? Mi cuerpo ardía y su calor provocaba que ambos cuerpos se pegaran todavía más. Empezábamos a sudar sin hacer apenas esfuerzo y yo empezaba a sentirme mojada.
Mi boca se abrió y soltó un pequeño gemido cuando noté como desabrochaba mi sujetador dejando así mi torso desnudo, pero lo peor fue cuando repartió besos sobre ellos. Al principio me sentí cohibid, pero todo paso a necesidad. Él me había encendido como el fuego y no quería apagarme por mucho tiempo.
Mientras empezó a morder mis pezones lo miré tratando de averiguar si todo iba bien, pero solo pude encontrar unos ojos mas dorados de lo normal que solo transmitían deseo.
Mi diosa interna sonrió y mi mano inconscientemente se fue a sus boxers. Él me miró con los ojos abiertos llenos de deseo y yo rocé su miembro, una vez, dos, y al final me encontré masajeándolo por encima de sus boxers mientras él jugaba con mis pezones.
Me sentía caliente, ardiente y deseosa, así que saqué sus boxers despacio cuando él paro de besarme. Me ayudó a bajarlos y mi boca se ensanchó al ver el tamaño de su Jerry. Él rió ante la expresión de mi cara, pues yo sabía que era de buen tamaño pero nunca pensé que andaría tan bien dotado.
- Dios- susurré.
- Él te necesitaba, bebe- dijo con un tono de voz juguetón.
- ¿A que esperas, Bieber?- pregunté mordiéndome el labio inferior- Hazme tuya.
Creo que fue lo único que necesitaba escuchar para bajar la última prenda que quedaba sobre mi cuerpo y susurrarme un 'Todo irá bien' al oído. Me besó dulcemente y sonrió al ver como mi mano tocaba su cuerpo con desesperación. Necesitaba probar esa sensación ya.
- Venga, amor- le susurré- Quiero que seas mío.
Mi sorpresa llegó cuando el empezó a rozar con sus manos mi feminidad. Esa sensación envió una pizca de placer a mi boca, que no pudo reprimir un gemido y el rió una vez mas.
- Estás caliente para mí.
Asentí y lo besé antes de sentir como la punta de su erecto miembro rozaba mi feminidad.
Dolía, noté como dolía y no pude reprimir un quejido de dolor, a lo que Justin paró en seco.
- ¿Te duele mucho?- preguntó preocupado.
- Se puede soportar- dije tratando de tranquilizarlo- Sigue.
Y sin esperar mas, entró dentro de mi lentamente. Dolía como el infierno, pero había algo en mi interior que me impulsaba a seguir con esto.
- ¿Bien?- preguntó Justin.
- Perfecto.
Y con esa última palabra, empezó a moverse más deprisa enviando una ola de placer hacia mi espina dorsal.
Mi cuerpo estaba al borde de la convulsión debido al placer que que provocaba cada uno de esos movimientos.
Unos minutos más tarde, con todo el cuerpo sudado, cansado, pero sobretodo con ganas de liberar todo mi ser, llegamos al éxtasis, al punto máximo, al clímax, dejando una oleada de placer recorrer todo mi cuerpo.
- ¡Justiiiin!- grité en el punto máximo.
-Dios- susurró en mi oído con un tono de voz entrecortada.
Segundos después noté como mi cuerpo volvía a la normalidad y escuchaba la respiración profundas de Justin en mi espalda, quien estaba acostado detrás de mí.
-Siento si no he estado a la altura- dije cuando todo había terminado.
Él me miro fijamente y se acercó hasta mis labios.
- Has estado perfecta, mi amor.
- Narra Justin -
Abrí los ojos y sentí como el cansancio se apoderaba de mi cuerpo. Una luz tenue entraba por la ventana, pero la temperatura era perfecta. Un flashback vino a mi, dejando pasar imágenes de la noche anterior ante mi mente. Recordé como tocaba su cuerpo y como ella gemía. Inconscientemente, una sonrisa salió de mi boca.
Y con esa última palabra, empezó a moverse más deprisa enviando una ola de placer hacia mi espina dorsal.
Mi cuerpo estaba al borde de la convulsión debido al placer que que provocaba cada uno de esos movimientos.
Unos minutos más tarde, con todo el cuerpo sudado, cansado, pero sobretodo con ganas de liberar todo mi ser, llegamos al éxtasis, al punto máximo, al clímax, dejando una oleada de placer recorrer todo mi cuerpo.
- ¡Justiiiin!- grité en el punto máximo.
-Dios- susurró en mi oído con un tono de voz entrecortada.
Segundos después noté como mi cuerpo volvía a la normalidad y escuchaba la respiración profundas de Justin en mi espalda, quien estaba acostado detrás de mí.
-Siento si no he estado a la altura- dije cuando todo había terminado.
Él me miro fijamente y se acercó hasta mis labios.
- Has estado perfecta, mi amor.
- Narra Justin -
Abrí los ojos y sentí como el cansancio se apoderaba de mi cuerpo. Una luz tenue entraba por la ventana, pero la temperatura era perfecta. Un flashback vino a mi, dejando pasar imágenes de la noche anterior ante mi mente. Recordé como tocaba su cuerpo y como ella gemía. Inconscientemente, una sonrisa salió de mi boca.
Lancé un fuerte suspiro ya que me sentía lleno. En ese precioso instante, donde tenía a mi novia rodeando mi cuerpo con sus brazos y su cabeza sobre mi pecho enviando escalofríos por mi cuerpo cada vez que respiraba, no necesitaba nada más.
Un movimiento inquieto de mi novia, me confirmó que se había despertado y sonreí ante el estúpido pensamiento de ella, yo, anoche...
- Buenos días- dijo somnolienta.
- Buenos días, princesa- dije sonriendo.
Ella sonrió avergonzada, pero luego se lanzó para darme un dulce beso en los labios.
- ¿Cómo te sientes?- pregunté mientras acariciaba su brazo.
- Me siento...- hizo una mueca- Extraña- reí ante su respuesta.
- ¿Estás bien?- pregunté más serio.
- Si, solo un poco dolorida- dijo mientras sus mejillas se tornaban de un leve color carmesí.
- Eso esta bien- dije riendo.
- ¿Cómo que esta bien?- preguntó con el ceño fruncido.
- Quiere decir que hice bien mi trabajo- bromeé.
- ¡Justin!- dijo dándome un golpe en el pecho.
- Vale, vale. Solo bromeaba- dije entre risas.
- Mas te vale- dijo con tono amenazante mientras me señalaba con su dedo índice.
- Te quiero- dije acercándome para rozar sus labios con los míos.
Ella se levantó y la vi perfectamente vestida con un pijama, que a decir verdad no sabía cuando se lo había puesto, y me miró fijamente, con esos ojos que meses atrás me habían hipnotizado.
- ¿Cuándo te pusiste eso?
- Me levanté a media noche a beber agua- yo fruncí el ceño- Estaba nerviosa.
- ¿Por qué?
- Simplemente no lo sé- suspiró algo frustrada.
- Dime lo que sea que estés pensando.
- No sé si fui suficiente buena para ti... Em... Anoche- dijo totalmente avergonzada.
Yo, sin esperar un segundo más, me levanté corriendo acercándome a Marie. Rodeé su cintura con mis manos e hice que me mirara a los ojos directamente.
- ¿Que es eso de que no fuiste buena para mí?- ella volvió a bajar su mirada, pero con mi dedo indice subí su barbilla- Fuiste perfecta, dulce, coqueta y muy sensual- ella se puso mucho más colorada- Eres todo lo que quiero, lo que necesito y todo lo que he buscado toda la vida.
Ella sonrió complacida por mis palabras y se lanzó sobre mis labios, provocando que mi bello se erizara casi como la primera vez que la pude besar.
- Te amo, Justin- suspiró sobre mi boca- No me dejes nunca.
- No lo haré- susurré.
Y esta vez fui yo quien la besó con dulzura.
- Bueno...- dijo separándose de mis labios- Quedé con Yarey para ir a bailar- yo puse morritos- Hace mucho tiempo que no bailo con ella- se excusó.
- Pero yo soy tu novio.
- Y contigo voy a pasar toda mi vida
- ¿Toda?
- Solo si tu quieres- dijo metiéndose en el baño sin darme tiempo a responder.
[...]
Habían pasado diez minutos desde que Marie me había dejado solo. Me sentía feliz, como si fuera a comerme el mundo, como si todo fuera de color rosa y lo único que existiera fuera la felicidad. Pero, realmente, así era mi mundo ahora.
Un zumbido proveniente de mi teléfono móvil me sacó de mis pensamientos. Mi novia.
M: "Amor, mira debajo de mi almohada. :) Te amo."
¿Y nada más?- me pregunté interiormente. Me acerqué rápidamente a su almohada y vi un sobre. ¡Oh no, una carta! Me asusté al instante, pero me relajé al empezar a leerla.
"Mi rey,
Esto no es una despedida, así que ya puedes relajarte. Son las tres de la mañana y, aunque estoy muerta de sueño, no puedo dormir. Estoy nerviosa a lo que pueda suceder mañana. ¿Y si esto es un sueño?
Quiero despertarme sintiendo tu aliento sobre mi nuca y que me ames tanto como lo haces hoy. Tengo miedo a que todo se desvanezca. ¿Sabes por qué? Porque estoy viviendo un auténtico cuento de hadas. Tu, mi príncipe, yo, tu princesa, y nuestra vida es una historia que por supuesto deseo que tenga final feliz.
Ahora voy a centrarme en lo positivo, en ti, en mi, en nosotros. Quiero pasar el resto de mi vida como estos últimos meses que, aunque hemos tenido baches, los hemos superados todos. Y así vamos a seguir.
Mi filosofía es amarte. Mi vida serás tu, mi hermana, mi familia y Yarey. Tus hermanitos, tu mamá, Fredo y todos aquellos que me transmitan felicidad y solamente felicidad.
No deseo nada negativo, pero como en todo cuento de hadas hay una señora con piel espesa y mala cara que desea que todo termine, pero para eso estaré yo. Nadie va a lograr cambiar una pizca de todo lo que siento por ti. Nadie.
Quiero agradecerte cada gesto, palabra, beso, caricia, mensaje, canción... Cada paso en nuestra relación, porque tu eres el único que me complementa. Tu eres quien me hace reír, llorar, soñar y creer. Tu lo eres todo para mí.
Empezaremos una nueva etapa en poco tiempo y será dura, pero sé que si hay amor, nada es imposible.
Te amo.
Cada vez que pienses todo lo que me amas...
...recuerda que es un poco menos de lo que yo te amo. "
***
Lee el epilogo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario