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martes, 8 de enero de 2013

Capitulo 31 ~ Así se pierde la magia

"¡Beso, daros un beso! Marie no tengas miedo, las beliebers te apoyamos"
M: Oh, gracias. Que tiernas. Recordar que yo soy una mas- sonreí.
J: Y respecto a lo del beso...- sonrió mientras me daba un tierno beso en la mejilla.


_______________Capitulo 31____________________



- Narra Justin -

La twitcam había terminado. No habíamos estado más de un cuarto de hora pero nos había visto mucha gente. Apoyaban nuestra relación, o eso decían, lo cual me alegró mucho.

Marie se había metido en la ducha y yo, mientras, hablé por teléfono con mi madre, con Jazzy y con Jaxon. Ambas me preguntaron por Marie y ambas me habían dicho que la cuidara. Yo no era tonto, pero todos pensaban que Marie era un capricho, incluso ella. Pero de lo único que estaba convencido era de que para mi ella no era solo un capricho, era mi despertar y mi sueño, mi blanco y mi negro, mi día y mi noche, mi sol y mi luna... Ella era algo grande para mi... Ella era una parte de mi... Una parte esencial...

M: Just, ¿en que piensas?- me sacó de las nubes- Te he llamado tres veces- se veía muy linda, con él pelo húmedo, su pijama de tirantes, su pantalón corto y sus facciones sin nada de maquillaje.

J: Eh, esto... En nada- reí.

M: ¿Porque será que no te creo?- sonrió divertida.


[...]


Terminamos de comer la pizza que habíamos pedimos.

J: ¿Que hacemos?- pregunté.

M: Tu no te cansas nunca, eh.

J: ¿Me das un beso?

M: ¿Solo uno?- hice una mueca y ella rió.

J: No. Por mí puedes besarme toda la noche.

M: Estas bobito, eh- lo abracé- Eso no se pide. Así se pierde la magia.

La besé sin esperar respuesta ni responder. Cogí su mentón y la besé. Un beso apasionado pero dulce. Un beso que ansiaba, que necesitaba. Su aroma, su aliento y sus labios eran adictivos, muy adictivos. La cogí y la pegué a la pared, sin brusquedad pero con ansia. Ella rodeo mi cuerpo con sus piernas mientras el beso subía de tono. Me estaba poniendo, y eso pocas veces me había pasado. Ella tocaba mi pelo, mi espalda, mis mejillas. La cogí de los muslos con una mano y con la otra acaricié su mejilla. Nos separamos por falta de aire. Ella me miró y sonrió.

M: Esto no esta bien, Just- rió.

J: ¿Por qué? Te gusto y tu me encantas.

Ella se lanzó a mis labios una vez más. Notaba su cálido cuerpo sobre el mío, nuestros cuerpos desprendían vapores, vapores de amor. Las chispas saltaban y yo no quería separarme de ella. Se separó de mí y bajó su mirada, ruborizada.

M: ¿Vamos a dormir? Es tarde- dijo bajando la cabeza. Yo reí ante la actitud tan infantil de ella.

Me acosté en la cama junto a ella y me tapé con la sabana.

J: ¡Joder! Que calor hace aquí en España- dije.

M: ¿Seguro que es por España?

Nos miramos y reímos sin cesar.


- Narra Marie -

Las diez de la mañana. El segundo día que duermo en la casa de Justin Bieber, en Los Ángeles. Bueno, esto mas que casa es un palacio. Ryan y Chaz, a quienes todavía no conozco, llegan mañana para estar aquí con nosotros y, la verdad, me hace ilusión. Nos acompaña Pattie, aunque no duerme aquí, si no en otra casa, pero viene de vez en cuando. Estamos los dos solos, a nuestras anchas. Lo he vuelto a besar cada vez que lo he necesitado y él me ha besado de igual manera.

Me encuentro en el salón viendo cualquier programa infantil, mientras el señorito de la casa sigue dormido.

J: ¿Que haces viendo eso?- se acerca y besa mi mejilla. Una se siente bien estando a su lado.

M: ¡Que susto, Bieber! ¿Que haces despierto tan temprano, señorito?

J: Quería pasar el día contigo ya que mañana vienen los chicos.

M: ¿Y me vas a abandonar, verdad?

J: No- dijo enfadado- Pero es que son muy cabroncetes y no nos dejaran solos.

Yo levanté una ceja. Estaba un poco molesta, pero intenté olvidarlo.


[...]

J: Venga, Marie, se nos hará de noche.

M: ¡Ya voy!- grité.

Bajé por la escalera, y me miro con una mueca rara, muy fea. Me pareció de desprecio, de asco. Yo iba así:


M: ¡Joder, Just! Ya se que no te gusta como voy, pero disimula- el rió.

J: ¿Sabes de que hablas? Acabo de descubrir que te chorra el swag- dijo en tono de burla.

M: Eso si es quedar bien- reí- Ole por ti- dije con sarcasmo.

J: Estas hoy a la defensiva, eh- dijo sonriendo- Vas perfecta, pienses lo que pienses.

Y me robó un beso. Un pico tierno y dulce.

J: ¿ Así mejor?

Sonrió y salió por la puerta. Yo lo seguí y subí al coche, sin abrir la boca. Estaba mosqueada. Yo no era un juguete que se callaba con un beso, ni mucho menos con un piropo.

J: ¿Que te pasa?- suspiró.

M: Estoy mosqueada. Mejor me quedo aquí, así no nos pelearemos porque no me apetece.

J: ¿Crees que me apetece salir si no es contigo?

M: Deberías. Tu tienes conocidos. Vete un rato.

Él me miro confundido y mal. Estaba mal.

M: Tranquilo, estoy bien- sonreí falsamente- Solo prefiero tranquilizarme y dejar que me pase todo esto y ya hablamos. Además,hoy no me he levantado con buen pie.

J: Pero yo quiero salir contigo.

M: Será mejor, Just.


[...]

Estaba yo sola en ese pedazo de palacio, pensando y pensando. Eran sobre las cuatro de la tarde. Había comido sola y seguía sola. Pero era lo que yo había querido.

¿Justin me quería de verdad? Era mi gran duda. ¿Por qué siempre me decía cosas bonitas? ¿Por qué todo me lo hacía perfecto? Ninguna persona por perfecta que fuera podía recibir tantos piropos. ¿Por qué aunque yo notara que su cara era diferente, el decía que me veía hermosa?

Decidí no rayarme más la cabeza y centrarme en otras cosas. Empecé por llamar a mis padres y a Callie, que me aseguraron que todo estaba bien. Luego llamé a Yarey:

Y: ¡Moonilla!- gritó.

M: ¡Amore! ¿Que tal todo?

Y: Perfecto- suspiró- Llegué antes de ayer a España, pero dentro de una semana me voy a Atlanta con Chris.

M: Que enamoradita estás, amiga.

Y: ¿Y tu qué? Me han dicho que estas en... ¡Los Ángeles!- gritó- ¡Y con Justin Bieber!

M: Pues yo ahora mismo no estoy muy feliz- ella me preguntó y yo le conté.

Y: Tía, deja tus inseguridades. Si te dice esas cosas es porque lo piensa.

M: Pero es que...- no pude seguir hablando porque me interrumpieron.

La puerta se abrió y apareció Justin. Venia un poco bebido, pero andaba perfectamente. Entró directamente al baño sin ni siquiera mirarme.

M: Bueno amiga, ya te llamaré. Ha llegado el señorito. Deséame suerte.

Y: Suerte amiga. Y no seas mala.


 ***
Compis;)
Si quereis maratón, recomendar la novela.
Dos nuevas lectoras y subo maratón ;)

Si os gusta, comentar.
Gracias!

3 comentarios:

  1. he empezado hoy a leer la novela y ya voy por aqui, me encanta! escribes muy bien :))

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  2. Fjxjxjjsjxjzjd NUEVA LECTORA!!!! *-* Me he leido todos los caps en 2 días jajaja es super adictiva! <3 Siguienteee

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